:: Inglourious Basterds ::
:: POSTER ::
:: ESTRENO ::
·
DIRECCIÓN · Quentin Tarantino
GUIÓN · Quentin Tarantino
COMPOSICIÓN · varios
INTERPRETES · Brad Pitt, Diane Kruger, Eli Roth, Samuel L. Jackson (narrador), Mike Myers, Julie Dreyfus, Mélanie Laurent, Daniel Brühl, Til Schweiger, B.J. Novak ...
GÉNERO · Bélica / Humor
DURACIÓN · 148 minutos
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:: CRÍTICA ::
El nombre de Tarantino y Brad Pitt en los títulos de crédito auguran a este proyecto una carrera comercial monstruosamente atractiva, a pesar de que seguramente cierto sector de la crítica “seria” –o anquilosada si lo prefieren- se va a dar el tremendo gustazo de machacarla.

Lo mismo pasará con una buena parte de aquel publico ignorante que espere un recital de acción descerebrada. Yo ya lo aviso de antemano: los que esperen SÓLO eso pueden ir circulando sino quieren terminar con el mismo gesto facial de Hitler en cierto momento de la película -¿WTF?- , aquí no se les ha perdido nada, os lo aseguro.

En “Inglorious Basterds” Tarantino sigue esputando sus cinematográficas influencias adolescentes para presentarnos una adaptación totalmente libre del clasicazo italiano “Quel maledetto treno blindato” –titulada en algunos países precisamente con el título “Malditos Bastardos”-, una película la italiana que a su vez se inspiraba en la obra maestra “Los 12 del Patíbulo” de Robert Aldrich. Pero que nadie se lleve a engaño, el proyecto de Q.T. poco tiene que ver con ninguna de las dos obras citadas y de ningún modo podemos estar hablando de un remake. El cine de Tarantino tiene una personalidad propia, recargada de influencias pop y de las experiencias cinematográficas obtenidas en base a una ingesta desmedida de cine-trash durante su juventud. Lo que vemos en la historia y desarrollo de “Inglorious Basters” sigue, una vez más, esa tradición cinéfila. Esto no es una historia desde un punto realista sobre la guerra –no... definitivamente no es “Private Ryan Strikes Back”-, tampoco es una carnicería sin respiro contra un ejercito de nazis que merezcan ser descuartizados –a pesar de que la inclusión de Roth en el proyecto pudiera hacérnoslo pensar-, ni siquiera es –por supuesto- la revisión Tarantiniana de la reciente –y definitivamente mucho más seria- “Operación Valquiria”... “Inglorious Basters” es una deliciosa pelicula de género cargada de referencias populares y con una enorme cantidad de elegantes e irónicos instantes de reflexión amoral.

Así es como la película -la primera de Q.T. rodada íntegramente fuera de su país natal- nos presenta una particularísima “Band of Brothers” con mucho descarado y mala leche incontenible, en una historia que bebe directamente de títulos como los ya citados anteriormente o de los mejores –y peores- spaghetti western sesenteros –de influencia eternamente inevitable en todos y cada uno de los proyectos del cineasta- con un hilarante homenaje al gran Sergio Leone en el mismo “opening” inicial, en el que el director declara sus intenciones desde el principio y donde no falta ni un score claramente influenciado por la obra del mítico compositor del género, Ennio Morricone.

Y es que si por algo destaca la película es precisamente en apostar por un guión –cuyos primeros bocetos fueron escritos hace nada más y nada menos que una década- donde el dialogo tiene tanto o más poder hipnótico como las propias –y algo escasas- escenas de acción. Aquí volvemos a reencontrarnos con el Tarantino más viperino, él mismo disfrutando siempre con sus maquiavelistas líneas de dialogo que muestran al espectador mucho más de lo que la propia escenografía podría representar con imágenes, todo dispuesto para reventar –metafóricamente- las mentalidades de los espectadores más recalcitrantes como si fuera el resultado de la onda expansiva de un “etereo” misil V1. “Inglorious Basters” se autodivide en cinco episodios claramente diferenciados por el cineasta y, como no podía ser de otro modo, estos son titulados al más puro estilo pulp. Durante el transcurso de estos, el espectador será llevado desde el París ocupado hasta un preepílogo socarrón que pone en evidencia al ya tan decadente como ridículamente demente dictador Germano, el mismísimo Hitler.

Pitt disfruta como un autentico “basterdo” en su papel, el de un caricaturizado Teniente Aldo Raine –que en Alemán significa algo así como “noble e inspirado”- alias “Aldo el Apache”, un patriota ennoblecido con serios problemas de vocalización -¿ Mickey O'Neil+Major Reisman=Aldo?-. El susodicho recibe el encargo de enrolar y entrenar a toda la banda que conforma su curioso y sádico pelotón, todo ello con el único y meritorio fin de causar el terror y la desesperación en el interior de las lineas enemigas, siguiendo los planes de la llamada “Operación Kino”; Kino en Alemán significa “cine”, “espectáculo”, en un rebuscadísimo juego de palabras que sólo el espectador entenderá. El propio cineasta admitió que su película es todo un homenaje al cine, tan poderoso aquí como para derrotar los cimientos de todo el III Reich. Simplemente majestuoso.

El reparto está compuesto por una variedad de personajes de distinta calaña; desde el enfermizo y elegante personaje de Fassbender –un incisivo crítico de cine convertido en oficial por culpa de la guerra- hasta la seductoramente fria y distante Mélanie Laurent, pasando por la elegancia de Diane Kruger -esplendida en su representación como el eslabón que une de toda la operación-, Mike Myers en una parodia de un General muy “british” y cuyo nombre -Ed Fenech- es un homenaje a Edwige Fenech -una de las musas del trash italiano recuperada del ostracismo por Roth y Tarantino en la saga Hostel- y llegando finalmente hasta el cazador de judíos que interpreta el atipico Christoph Waltz –toda una estrella de televisión en su país, a pesar de ser un actor ¿casi? inédito en la gran pantalla-, aquí convertido en todo un oficial de las SS que lleva sobre su espalda la laboriosa responsabilidad de convertirse en el verdadero leitmotiv de todo, un verdadero “ladrón de escenas”, el autentico e indiscutible bastardo de la función siempre al servicio de su fanático partido.

Una de las cosas que tenía Tarantino en mente era evitar a toda costa que en su fantástica e imposible visión de la ocupación europea del III Reich “los Nazis de SU película” hablasen en inglés. Quería no sólo trasladar cierta fidelidad narrativa –curioso y contradictorio a la vez, teniendo en cuenta lo irreal que es todo lo que rodea a su propuesta- sino también evitar a toda costa que ensuciasen el idioma con su jerga fascista, por esa razón todos los personajes de “Inglorious Basters” hablan en su idioma original, siendo esta una característica imprescindible en la personalidad de los implicados. Apostaría un centavo a que cuando se estrene aquí, tras el costoso trabajo que supone el proceso de doblaje, será poco más que una anécdota inédita para la mayoría de los espectadores de nuestros cines.

Mención especial al sobresaliente y mastodóntico trabajo de producción, apartado que si cumple con todos los cánones del género bélico más épico, siendo este el único detalle que sigue agarrando al espectador entre lo fantástico de una historia idílica y la terrible realidad de un conflicto bélico casi apocalíptico. Como dice uno de los personajes de “Inglorious Basterds”: “I think this might just be my masterpiece”. Sin más.

D.M.
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